Te plantas delante del pasillo del supermercado o la farmacia y ahí están: decenas de cepillos de todos los colores y durezas, y una hilera interminable de pastas que prometen blanqueo, protección total, encías sanas y mil cosas más. La pregunta es lógica: ¿cuál elijo? Porque no todos los productos sirven para lo mismo ni para todo el mundo.
Elegir bien tu cepillo y tu pasta es más importante de lo que parece: son tus herramientas de cada día para cuidar tu boca. Te explicamos en qué fijarte para acertar.
Cómo elegir el cepillo de dientes
El cepillo es la herramienta principal de tu higiene, así que conviene elegirlo con criterio. Estos son los aspectos clave.
La dureza de las cerdas: la clave principal
Es, con diferencia, lo más importante y donde más gente se equivoca. Existe la falsa creencia de que un cepillo duro limpia mejor, y es justo al contrario. Las cerdas duras pueden dañar el esmalte y hacer que las encías se retraigan, provocando sensibilidad y otros problemas.
Como norma general, la recomendación para la mayoría de las personas es un cepillo de dureza suave (o media, según el caso). Las cerdas suaves limpian igual de bien si se usa una buena técnica, y son mucho más respetuosas con tus dientes y encías. Si tienes las encías delicadas o sensibilidad, el cepillo suave es directamente tu mejor opción.
El tamaño del cabezal
Un cabezal más bien pequeño te permite llegar con facilidad a todas las zonas de la boca, incluidas las muelas del fondo, que son las que más se resisten. Un cabezal demasiado grande dificulta el acceso a esos rincones.
El mango
Busca un mango que te resulte cómodo y con buen agarre, que te permita manejar el cepillo con precisión. Es una cuestión de comodidad, pero influye en que te cepilles bien.
¿Manual o eléctrico?
Ambos son válidos y con los dos se puede lograr una higiene excelente. El cepillo eléctrico puede facilitar la tarea y resultar especialmente útil para personas con poca destreza, movilidad reducida o que tienden a cepillarse con demasiada fuerza, ya que muchos avisan de la presión excesiva. Pero un cepillo manual bien usado limpia perfectamente. La clave no es tanto el tipo como la técnica y la constancia.
Cómo elegir la pasta de dientes
Con la pasta, el marketing juega un papel enorme y puede despistar. Vamos a lo que de verdad importa.
El flúor: el ingrediente imprescindible
Si solo te fijas en una cosa, que sea esta: tu pasta de dientes debe llevar flúor. El flúor es el componente que ha demostrado prevenir la caries, porque refuerza el esmalte y lo hace más resistente a los ácidos. Una pasta sin flúor puede oler y saber muy bien, pero no te protege igual frente a la caries.
Para adultos, lo habitual es una concentración de flúor adecuada que verás indicada en el envase. Este es el criterio más importante de todos.
Elige según tus necesidades
A partir del flúor, puedes escoger la pasta que mejor se adapte a lo que necesitas:
Si tienes sensibilidad dental, existen pastas específicas que ayudan a aliviar esas molestias. Si tu problema son las encías que sangran o se inflaman, hay pastas formuladas para el cuidado de las encías. Si buscas un efecto blanqueador, ten en cuenta que las pastas blanqueadoras tienen un efecto limitado sobre las manchas superficiales y conviene que no sean demasiado abrasivas. Y para los niños, hay pastas con una cantidad de flúor adaptada a su edad.
Cuidado con los reclamos y la abrasividad
No te dejes llevar solo por las promesas del envase. Algunas pastas, sobre todo ciertas blanqueadoras o «de carbón activo», pueden ser bastante abrasivas y, usadas a diario, desgastar el esmalte. Ante la duda, es mejor optar por una pasta equilibrada y consultar con tu dentista qué te conviene.
Lo que de verdad marca la diferencia
Aquí está el mensaje más importante de todo el artículo: por muy bueno que sea tu cepillo o tu pasta, lo que realmente determina la salud de tu boca es cómo y cuánto los usas. Un producto excelente mal utilizado sirve de poco.
Recuerda las claves de siempre: cepíllate al menos dos veces al día, dedicando unos dos minutos, presta especial atención al cepillado de antes de dormir, complementa siempre con hilo dental o cepillos interdentales, y cambia el cepillo (o el cabezal) cada tres meses aproximadamente, o antes si las cerdas se ven desgastadas.
Cada boca es diferente
Estas pautas generales te ayudarán a elegir mejor, pero cada boca tiene sus particularidades. La elección ideal de cepillo y pasta puede variar si tienes ortodoncia, implantes, tendencia a la caries, problemas de encías o sensibilidad. Por eso, la mejor recomendación siempre es personalizada.
En tu próxima revisión, tu dentista o tu higienista pueden indicarte exactamente qué cepillo y qué pasta son los más adecuados para ti, además de enseñarte la técnica de cepillado que mejor se ajusta a tu boca. En Hospital Dental Majadahonda cuidamos de tu salud bucal en cada detalle, dentro de nuestra odontología general, y también de la de los más pequeños con nuestra odontopediatría. Pide tu cita y te ayudamos a cuidar tu sonrisa desde la base.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
